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SER O NO SER VICTIMA! Susana Huler

Hoy es 16 de abril y en Israel es el Dia de la Shoah. Nuestro presidente, Reuben Rivlin, ha dicho hoy: « No es de Auschwitz que vinimos ni es hacia Auschwitz que vamos ». O sea: El sacrificio no nos da el ser.

Un tramo de sesion de analisis se presenta a mi memoria en que la analizante se sienta frente a mi, incapaz de recostarse en el divan, inquieta por una serie de sintomas que la angustian, que tienen todos una expresion somatica inquietante.

Me mira inquisitiva, con una mirada que es dificil sostener. De pronto arriba a mi nitidamente la logica de su posicion y le pregunto:

Es que en tanto que  hija de una sobreviviente de los Campos, te esta prohibido morir?

Esta pregunta espantosa la sorprende en extremo y la calma. El cuerpo deja de angustiarla. Ella deja de angustiar a su cuerpo.

En Freud, la etiologia traumatica de la neurosis tiene como colofon una serie de circunstancias en que un hecho irruptivo se convierte en traumatico a condicion de que su valor de ataque sexual haya sido ignorado y de que el sujeto haya obviado la reaccion adecuada. La reaccion adecuada que hubiera debido existir pero no existio, es, para Freud, la venganza o la expresion afectiva, fisica, del impacto del hecho en el sujeto. El valor sexual cuenta, evidentemente, tanto para la victima como para el verdugo: es el propio goce el que ha espantado al sujeto asi como el goce del Otro. Ambos han sido ignorados o reprimidos y la irrupcion de la neurosis se da cuando el recuerdo de lo reprimido ataca al yo « por la espalda », es decir, cuando un estimulo actual, en si no patogeno, es significado y encendido por una antigua y desconocida lucha interior, ya perdida en otro tiempo. Es por eso que Freud puede decir que el pensamiento reprimido, recuperado en analisis, fue siempre sabido, pero nunca existio.

La Emma del Proyecto de psicologia para neurologos, siempre supo la sonrisa gozosa del panadero que le acaricio los genitales a sus ocho anyos de edad y supo que tentada por la escena, ella volvio. Pero solo lo penso cuando se encontro con el psicoanalisis que permitio descongelar su posicion de victima de esos goces.

Evidentemente, el descubrimiento  de Freud es inquietante porque consiste no solo en la revelacion de un ataque que prefeririamos no recordar, sino que inquieta ademas por la propia participacion del sujeto, por accion u omision, en aquello que lo enferma. Freud descubre, entonces, que victima y verdugo estan historicamente unidos.

En la ultima clase del seminario 11 Lacan, que habia comenzado ese año identificando su propio destino con el Herem sufrido por Espinosa, se refiere a los campos de exterminio. Reflexiona sobre los moviles del verdugo y constata que no pueden explicarse por ninguna dialectica hegeliano marxista. No se trataba de una lucha por un territorio ni por una riqueza que se quisiera conquistar. No se trataba del poder que afquiere el amo al ser mas capaz que el esclavo de apostar su propia muerte. En el nazismo el exterminio tenia como fin el mismo sacrificio total del objeto. Sin dialectica.

Y por que es el sacrifico de la victima un hecho de tan inmenso significado que vuelve y vuelve en la historia humana? La respuesta de Lacan es que el sacrificio del objeto es una ofrenda que permite vivir la ilusion de que sabemos que quieren de nosotros los dioses oscuros. Espinosa es entonces relevante, dado que el, precisamente, espanto a los judios afirmando que no es verdad que Dios quiera algo de nosotros. No se trata, para el filosofo judio,  de que el amor a Dios tenga otra recompensa que el mismo hecho de amar ni que encierre otro secreto mas alla del mismo amor. Y esto, evidentemente, es tan dificil de afrontar como su equivalente lacaniano  que es que no hay Otro del Otro que pueda garantizar ni la verdad ni el mismisimo hecho de ser.

En otro momento de su enseñanza, en la clase XVI del seminario « De un Otro al otro » Lacan alude de otro modo a los Campos de Exterminio, esta vez centrado en los moviles de la victima. Habla de un goce en « una remision al Otro de la funcion de la voz » y de « rebaños empujados a los hornos crematorios » agregando que « aparentemente nunca se vio a nadie que de golpe empezara simplemente a morder la muñeca de un guardian ».

Y sin embargo, si hubo aun mas que el morder la muñeca del guardian. En testimonios posteriores, que Lacan no pudo conocer, por ejemplo durante el juicio a Demianiuc en Israel,  la pregunta acerca de la espantosa obediencia de las victimas surgio una y otra vez. La situacion se fue haciendo un poco mas clara: frente a las camaras de gas (que no los crematorios, dado que a los crematorios solo llegaban los muertos) hubo actos imprevistos e increibles como por ejemplo el de una famosa bailarina que pidio bailar antes de ser empujada  a la camara y de golpe arrebato su arma a un guardian y lo mato. A actos como este los alemanos respondian con una muerte mucho peor que la camara de gas, de modo que evidentemente no se trataba de un rebaño, sino de masas humanas que precisamente por estar en el discurso y participar del uso de la palabra, se sabian ante la unica opcion de elegir el modo de morir.

Las victimas judias tenian, ademas, una ultima palabra y era: Shma Israel en que el individuo ante su muerte no le habla a Dios sino a su comunidad.

 

Translations : Espagnol, Anglais, Italien, Néerlandais